Cómo la grafología forense y la neuroescritura se están convirtiendo en herramientas clave para la prevención de la violencia y la reinserción social de personas privadas de libertad
La resocialización real no ocurre en el discurso institucional ni en la firma de un expediente judicial. Ocurre en el trazo, en la hoja, en el cuerpo. Esa es la hipótesis disruptiva que guía el trabajo de la Lic. Valeria Fernández Zárate, psicóloga social, criminóloga, grafóloga y perito calígrafo, quien desde su instituto INSIDER Buenos Aires lleva adelante una transformación poco visibilizada: intervenir la violencia y la reincidencia desde el análisis grafológico y la neuroescritura en contextos carcelarios.
En una sociedad que busca “mano dura” y respuestas inmediatas, Valeria propone algo radicalmente diferente: enseñar a los internos a conocerse, a nombrarse, y a reescribirse desde la escritura. Literalmente.
Cuando el encierro moldea la identidad… la grafología la revela
Según la experiencia acumulada en Unidades Penitenciarias como la 39 y la 60 de Buenos Aires, se ha demostrado que los talleres de autoconocimiento basados en técnicas grafoanalíticas no solo certifican formación, sino que permiten identificar patrones de violencia, tensión emocional, disociación afectiva y riesgo de reincidencia, mucho antes de que se manifiesten en la conducta.
La neuroescritura como resistencia simbólica
Uno de los grandes aportes de esta metodología neuroescritural y su práctica, es permitir a los internos resignificar su trazo y, con ello, su identidad. Este proceso no solo facilita la introspección, sino que se convierte en una herramienta concreta de prevención primaria.
La prevención mediante análisis grafológico es una forma de restitución simbólica
Afirma Fernández Zárate, quien además enseña coaching ontológico y organizacional en la unidad, con el respaldo del proyecto “El Día Después” del Colegio de Abogados de Morón.
La letra no miente. Nos delata, nos expone, pero también nos redime. La propuesta de la Lic. Valeria Fernández Zárate, no solo interpela el rol de las ciencias forenses y sociales en la reinserción, sino que abre una puerta tangible a políticas públicas restaurativas.
Porque al final del día, la verdadera justicia no se mide en años de condena, sino en posibilidades de reconstrucción.